Más allá de la obvia importancia que, en términos de gobernabilidad y liderazgo político, comporta ganar una elección intermedia para quien está al frente del Poder Ejecutivo provincial, las elecciones del 22 de octubre definen esencialmente la renovación parcial de la representación entrerriana en el Congreso de la Nación.

Para eso se vota. Esa será la consecuencia institucional directa de las elecciones legislativas. Es bueno no perderlo de vista en estos días, que son los últimos que restan para una eventual modificación de las listas que deben oficializarse este sábado. En rigor, eso sólo podría ocurrir con la nómina de Somos Entre Ríos, en virtud de que en la interna del PJ hubo una lista opositora, la que encabezó el diputado kirchnerista Jorge Barreto, que alcanzó los votos suficientes como para conformar minoría y obtener el derecho a integrarse a la lista que se presentará en octubre.

Bajo esta mirada se puede afirmar, ya como un hecho, que a partir de diciembre el gobernador Bordet ganará poder de negociación en el Congreso de la Nación. Algo de lo que careció en su primera mitad de mandato, justo cuando Entre Ríos más lo necesitaba, con un gobierno nacional de otro signo político y una provincia con las cuentas públicas en rojo. Aunque pierda las elecciones, contará por primera vez en su mandato con dos diputados que le responderán: Juan José Bahillo y Mayda Cresto.

Aún perdiendo, Bordet ganará en este sentido. En diciembre culminan su mandato los diputados electos por el Frente para la Victoria Jorge Barreto, Carolina Gaillard y Lautaro Gervasoni. Sólo los dos últimos atendieron en un par de oportunidades sus pedidos para negociar con el presidente Mauricio Macri.

Si pierde las elecciones, el peronismo perderá una banca: tres terminan su mandato y sólo dos renovarían. Pero los dos que llevaría Bordet son suyos. Bahillo y Cresto no sacarán los pies del plato. Ninguno de los dos responde al liderazgo de Cristina Fernández.

Si Bordet pierde las elecciones, al menos podrá completar su mandato con dos diputados nacionales que le atiendan sus pedidos. Y no sería raro que Bahillo y Cresto no integren el mismo bloque que los dos peronistas entrerrianos que continúan hasta 2019: Julio Solanas y Juan Manuel Huss. Estos si, disciplinados soldados de Cristina.
Si gana, también
Es probable que si Bordet pierde en octubre poco importe cuántos diputados tenga en el Congreso. Que la interna encendida por la derrota pase al centro de la escena para complicar desde adentro la gobernabilidad de la provincia.

Pero la paradoja es que, si gana las elecciones, y no hay interna encendida y hasta asoman posibilidades de reelección, Bordet seguirá teniendo sólo dos diputados que le respondan en el Congreso.

Es que si Somos Entre Ríos remonta su performance de las PASO y logra imponerse en octubre, llevará tres diputados. Y el tercero no es un hombre de Bordet, sino del ex gobernador Jorge Busti: Gustavo Zavallo no compartirá bloque con Bahillo y Cresto; se sumará a la bancada de Sergio Massa.

Desde la pura perspectiva de la representación en el Congreso, el principal beneficiario de un triunfo de Somos Entre Ríos en octubre sería Busti, que hizo diputada a su esposa Cristina Cremer en 2009 con aquella “unidad en la diversidad” que selló con Sergio Urribarri después de atacarlo durante el conflicto por las retenciones de 2008; y que renovó la banca de su esposa en 2013, cuando se asoció a Rogelio Frigerio y le permitió que el PRO obtuviera su primer senador nacional por Entre Ríos, Alfredo de Angeli.

Si así se mira, se entiende el poco “entusiasmo” que despierta en las filas del kirchnerismo acompañar a los que ganaron la interna. Trabajarían para garantizar el cupo bustista en el Congreso.

Y si Bordet resolviera que -por alguna razón de estrategia electoral que hoy se desconoce y hasta se descarta- le convendría ser generoso con la integración de la minoría en su lista y le diera a Barreto el tercer puesto, todo seguiría igual.

Si la bola de cristal le asegurara que con Barreto en el tercer lugar revierte el resultado de agosto –porque recuperaría el “entusiasmo” kirchnerista- Bordet seguiría teniendo para su segunda mitad de mandato sólo dos diputados que le respondan: Bahillo y Cresto.

Sería incluso peor, porque se supone que Zavallo, desde el massismo, estaría más cerca de las posiciones de Cambiemos que Barreto. Podría eventualmente contar con Zavallo para negociar con Macri, pero nunca con Barreto, como el diputado lo demostró hasta aquí.
Fuente: Página Política

Claves

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