Casi a modo de efemérides se suele escribir en este portal una noticia. La noticia, en realidad, es la no noticia. Las causas de José Ángel Allende por enriquecimiento ilícito, negociaciones incompatibles y desvíos de fondos están en un estado permanente de espera de resultados de pericias. Es la respuesta que se ofrece de manera automática en el Palacio de Justicia. Como si estuviese grabada en un conmutador. Cada tanto se agrega algún elemento para decirle a la tribuna que la cosa se mueve. Qué la valuación de bienes no fue la correcta, que la defensa presentó una nueva declaración de bienes o inversiones en caballos o autos antiguos. Así hace casi cinco años.

¿Qué hay detrás de todo esto? ¿Por qué la Justicia, en rigor la Procuración General, ha avanzado en otras causas de mayor envergadura y con el diputado sindicalista no? La falta de respuesta a hecho tomar volumen a una teoría.

El Ministerio Público Fiscal está abocado a la causa de los contratos truchos en el seno de la Legislatura. La fiscal anticorrupción Cecilia Goyeneche dedica jornadas completas a esa investigación que aún está bajo secreto de sumario y tiene en vilo a buena parte de la dirigencia entrerriana, con pertenencia a todos los partidos. Solicitó, sin suerte, todos los contratos realizados en ambas cámaras 10 años para atrás. Esto incluye, por ejemplo, los realizados durante la presidencia de Allende en Diputados. En el Senado Goyeneche tendría una suerte similar.

La Justicia condenó a Juan José Canosa y tiene para elevar a juicio causas de impacto político y social en donde están procesados el dos veces gobernador y presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Urribarri; y el diputado y ex ministro de Cultura y Comunicación, Pedro Báez, por citar dos ejemplos. El caso por las contrataciones en la Cumbre del Mercosur avanzó todo lo que pudo hasta que se encontró con las limitaciones de la falta de peritos. La infraestructura pericial hace que los procesos se retrasen. Pero en el caso Allende no es éste el problema. Hay una decisión de no avanzar.

El 31 de enero pasado este sitio publicó, a propósito de una efeméride, un hecho que se había publicado un año antes: el legislador de Nogoyá y jefe de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) renunciaría a su banca y entregaría parte de su patrimonio mal habido. Incluso se divulgó un borrador con los bienes de los que se desprendería como parte de un acuerdo judicial. El supuesto acuerdo fracasó por impericia de su abogado defensor, Marcos Rodríguez Allende, un amante de las primicias. Dejó trascender en la prensa el borrador que había sido negociado entre un funcionarix y el procurador Jorge García. Las causas de Allende tienen esa particularidad: no son atendidas por los fiscales, sino por su jefe.

Conocido el acuerdo, estalló la polémica y todo quedó en la nada.

Allende, sin embargo, iba a tener su primer juicio. Fue convocado al banquillo de los acusados en una causa por amenazas contra el periodista Martín Carboni. El fiscal Álvaro Piérola adelantó en audiencia que pedirá la pena de 2 años y 6 meses de prisión condicional. Se iba a desarrollar el 13 de abril pasado ante un tribunal unipersonal conformado por el vocal José María Chemez, pero luego se informó que el juicio se suspendía. Es el delito más sencillo por el que se lo investiga al diputado y sindicalista si se lo compara con el de enriquecimiento ilícito y desvío de fondos cuando presidía la Cámara de Diputados a la entidad de su esposa. La semana que viene se juzgará a un hombre de UPCN incluido el ex ministro de Salud, Ariel De la Rosa, por aprietes en un hospital en Diamante. La causa la lleva adelante los fiscales de esa ciudad, Gilberto Robledo y Laureano Dato. Es lo más cercano a Allende que finalmente se juzgaría por ahora.

En Casa de Gobierno sobrevoló en los últimos días una versión inquietante. Allende podría tener buenas noticias del otro lado de la Plaza Mansilla en las próximas semanas. Habría que estar atento a Rodríguez Allende, que por estos tiempos no se lo ha visto en los medios. Su reaparición pública bien podría ser con una primicia en favor de su defendido.

Pero hay otra versión que es mucho más inquietante y que fue esgrimida hace un tiempo y con el correr del tiempo fue tomando cuerpo. Se dice y se repite con mayor frecuencia que evidentemente hay algo que impide avanzar en las causas de Allende. Quienes difunden hipótesis coinciden en una pregunta: ¿Vaya a saber con qué lo tiene “agarrado” a García.

Pueden ser habladurías, que hay muchas, pero elementos para creerlas, también hay.
Fuente: Página Política

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