Después de una reunión de bloque, hace unos días, salieron todas juntas a cenar. Las diputadas peronistas charlaron un rato de la reforma política abreviada, que ya no incluye la equidad de género como lo preveía el proyecto de código electoral inicial. Como para no perder la costumbre, se reiteraron la idea de “separar” la cláusula en una iniciativa aparte.

Conversaron también sobre las expectativas personales a futuro, destinos atados a acuerdos internos y de departamento, más que a lo que prescriba una ley. En general, y aunque no lo expresen abiertamente, las diputadas consultadas sugieren que se pasó otro tren para instaurar la equidad de género en Entre Ríos.

Más allá de opiniones personales, miran el tablero y pronostican que habrá que esperar otro período en esta provincia que hoy tiene nueve diputadas (por estricto cumplimiento del cupo, 25%, que se ha convertido en techo) y dos senadoras, una de las cuales sólo asumió por fallecimiento del senador de su departamento.
Escenario
La Equidad de Género podría constituirse en un condicionante difícil de esquivar si esas seis voluntades (seis votos en la bancada peronista) exigieran que la cláusula prevista por la constitución de 50 y 50 deje de ser letra muerta.

Juntas, las seis, podrían adueñarse de la llave para la aprobación de la Reforma Electoral “abreviada” en la que se asienta buena parte de la interna y el futuro del peronismo en Entre Ríos. Esa reforma “breve” sólo contempla darle al Gobernador la atribución de fijar fecha para las elecciones -previendo su adelantamiento, por ejemplo- y destraba la interna al permitir colar por minoría -si el escenario actual no cambia demasiado- a las expresiones K que se constituyen como la oposición interna al oficialismo de Gustavo Bordet y que tiene como referente más encumbrado al presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Urribarri.

Ese “equilibrio” en el peronismo se asienta, también, en que las seis diputadas dejen pasar el tren y no exijan la inclusión de la equidad de género. Porque hasta aquí, no sobra ni un solo voto para la sanción del proyecto que tiene en debate el Senado. En 2007, una sola mujer, Lucy Grimalt, aprovechó la falta de un voto a una ley clave para el armado peronista de entonces (la reforma a la Ley Orgánica de Municipios) y levantó la mano por la polémica ley a cambio de arrancarle al oficialismo el 50 y 50 que rige desde entonces en los Concejos Deliberantes de Entre Ríos. Cuestiones éticas al margen, el escenario actual parece más factible para un diálogo en el que las diputadas hagan valer los votos que suman.

Sería además el modo de propiciar la negociación con las bancadas de Cambiemos que han adelantado su rechazo al proyecto de reforma abreviada pero las tres mujeres de la fuerza, María Alejandra Viola, Gabriela Lena y Ayelén Acosta, son firmantes de la iniciativa de equidad.
Fueros y acuerdos
Para la dirigencia peronista “todo fluye” hacia 2019 con ese acuerdo entre alfileres. También es así para las diputadas que esperan que el barco sustentado en la unidad las lleve al puerto deseado: alguna intenta repetir en su puesto, otras probarían suerte en la Cámara de Senadores, alguna otra irá a su ciudad por la intendencia, otras no lo tienen claro pero tienen más expectativas en una negociación que en que salga la equidad, aun cuando su consagración llevaría de 9 a 17 la cantidad de puestos para las mujeres que hacen política.

Todo es más complejo porque ese acuerdo en el peronismo implica, para algunos, promesas de un nuevo período en la Legislatura. Y además hay cinco diputados, todos varones, con procesos judiciales en trámite, situación que lleva a buscar el amparo de los fueros. Allí se alistan José Allende (que cumplirá en enero 20 años en la banca); Urribarri, Pedro Báez, Raúl Riganti y Juan Carlos Darritchón.

Una interpelación fuerte al Partido Justicialista, para que incluya la cláusula en la reforma política abreviada, fue planteada por la exintendenta Blanca Osuna. Pero al momento no se dio curso ni se debatió el planteo. Tampoco fue tomado por las legisladoras. Lo cierto es que si las diputadas no se ocupan del tema, no lo harán los varones por ellas. Es más, una legisladora expresó: “Hay una horrible oposición, oculta siempre porque nadie da la cara”.

Pasa en el peronismo. Pero también entre los legisladores varones de la UCR y del PRO. Después de dos períodos de hegemonía justicialista en la Cámara Alta, entre 2007 y 2015, hay quienes recién llegan a la banca y de algún modo sienten que levantar la mano por la Equidad de Género es votar contra su propia continuidad.

Hay también quienes hasta argumentan en contra del cupo y a favor de que sea exclusivamente “el mérito” el que garantice el acceso a la Legislatura. Amén del “mérito” que puedan ostentar, frente a las mujeres de su partido que nunca llegan, han tenido capacidad, sí, para encontrar las formas de sostener el estado de cosas y no cumplir, hace 10 años, con el mandato constitucional de equidad.

La última palabra, si quisieran darla, la tendrán las mujeres. El miércoles, desde las 11, sesionarán una vez más en el espacio de la Banca de la Mujer.
Fuente: Página Política

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Reforma electoral Equidad de género

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