Ya hace por lo menos medio año que en la provincia se maneja como una posibilidad cierta que el gobernador Gustavo Bordet hará uso de su facultad para convocar a elecciones en forma separada de la nación. Esto implica un adelantamiento de al menos seis meses en el proceso electoral para elegir gobernador. Estaría faltando menos de un año, si se descuenta el tiempo muerto de campaña que supone el mundial de fútbol en junio y el par de meses de concentración de calor y vacaciones en el verano.

Por ahora, lo único que está claro es que el gobernador Gustavo Bordet buscará su reelección. Y a pesar de la crisis interna que golpea al PJ, no se avizora otra alternativa electoral para el oficialismo provincial.

En Cambiemos el panorama es más incierto, sobre todo después del cimbronazo interno que produjo el último congreso radical, donde se votó la separación del PRO en la legislatura.
Benedetti
El resultado directo de esa crisis, que trajo de urgencia a Frigerio a la provincia hace quince días, es el debilitamiento de la posición del diputado radical Atilio Benedetti, que era para muchos el candidato a gobernador “natural” de Cambiemos.
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El líder la corriente Illia posee un capital electoral importante: su buen nivel de conocimiento, basado en el protagonismo electoral que ha tenido desde 2009 (año en el que encabezó la lista de candidatos a diputados nacionales que le devolvió el triunfo a la UCR tras una década) hasta las elecciones de 2017, cuando también encabezó la lista que se impuso en la provincia con el 53% de los votos. Aunque el propio Benedetti reconozca que no es el padre de ese triunfo en una elección que claramente se nacionalizó, el rostro que encabezó la boleta triunfadora fue el suyo.

Pero muchos evalúan –en el radicalismo y en las otras fuerzas de Cambiemos- que la jugada de Benedetti en el último congreso radical le trajo aparejado más pérdidas que ganancias. Al punto que algunos de sus detractores ya dudan que vaya a ser candidato. Afirman que después de esto el ministro del Interior Rogelio Frigerio le perdió la confianza y no le va a dar la provincia a un radical que le discute el poder ya desde ahora, con un capital político menor, de un puñado de diputados.

En la Illia contradicen estas evaluaciones y aseguran que lo de Benedetti está más firme que nunca. Que, por el contrario, haber protagonizado el primer acto de rebeldía de importancia ante la hegemónica conducción de Frigerio lo ha fortalecido.
Varisco
El intendente de Paraná sigue sin poner en marcha el objetivo que su sector se planteó a fin del año pasado: proyectarse a la provincia.
Varisco ratificó que buscará la gobernación Redacción de Página Política 29 Dic, 2017
Las demoras de Sergio Varisco en dar pasos claros hacia su postulación como gobernador alimentan las dudas de quienes no le ven chances por una conjunción de factores, que van desde los problemas que presenta su gestión hasta razones de orden judicial que lo podrían volver a golpear este año, pasando por una coyuntura electoral que lo obligaría a defender la ciudad si es que, como se observa ahora, no asoma otro candidato competitivo en Cambiemos, y en el peronismo se perfila un postulante del peso del vicegobernador Adán Bahl.

Varisco preside la Liga de Intendentes de Cambiemos, el espacio político sobre el que más basa su construcción provincial Frigerio. Los intendentes son los que tienen los votos, los que pueden mostrar qué es capaz de hacer Cambiemos desde el poder y los que son, también, más permeables a una conducción política de birome nacional.
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Como gobernante de la capital, Varisco es el más importante de todos. Y en la interna de Cambiemos afirman que mantiene una alianza táctica con Frigerio, que beneficia a ambas partes, lo que por ahora hace difícil pensar en un enfrentamiento.
Galimberti
El intendente de Chajarí actúa en este panorama como una figura emergente. Dicen que su gestión es buena, o al menos mostrable, y que posee la formación y el carácter necesarios para aspirar al cargo mayor de la provincia.
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Pero, aunque presida el Comité Provincial de la UCR, Pedro Galimberti no cuenta con una trayectoria muy amplia dentro de su partido y tiene muy poco conocimiento en el conjunto del electorado provincial.

Galimberti forma parte del grupo interno que lidera el ex diputado y ex precandidato a gobernador Fabián Rogel. Lejos de aquella posición contraria al acuerdo con el PRO que sostuvo en la Convención Nacional de la UCR de 2015, el ahora funcionario nacional se ha acercado mucho a Frigerio en los últimos tiempos.

Junto con Varisco, Galimberti es uno de los intendentes que decidieron conformar un nuevo grupo interno en la UCR.
Troncoso
Es, por lo pronto, el único dirigente de Cambiemos que comenzó a recorrer la provincia con el explícito propósito de buscar la gobernación. Lo hizo con el guiño, también explícito, de Frigerio.
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Es simbólicamente contundente que, a la misma hora que en Paraná Benedetti se imponía en el congreso radical del 17 de marzo, Frigerio almorzaba en la casa del diputado radical en Maciá.

Ricardo Troncoso fue de los primeros radicales en entablar un lazo político con Frigerio. Junto a un grupo de intendentes –en ese momento gobernaba Maciá- lo ayudó a desembarcar en la UCR, un año después de que el jefe del PRO se asociara al ex gobernador Jorge Busti (para las elecciones de 2013 que hicieron senador a Alfredo de Angeli y diputada a Cristina Cremer de Busti) y un año antes de que en Gualeguaychú la UCR decidiera unirse al PRO.

Desde que el hombre fuerte del macrismo en Entre Ríos es ministro del Interior, cada tanto circula alguna foto de Troncoso –generalmente acompañado de su hijo, Román, actual intendente de Maciá- en su despacho, junto a la información sobre gestiones de fondos de Nación para algunas intendencias de la provincia.

Internamente, en los últimos años Troncoso ha sido en la UCR un duro adversario de Benedetti. Lo enfrentó en elecciones partidarias y llegó a integrar la lista de candidatos a diputados provinciales de 2015 por un acuerdo separado del que protagonizó la corriente Illia con el PRO. De hecho, al asumir su banca, formó un bloque aparte.
En el PRO
Todos los candidatos en Cambiemos son por ahora radicales. Hasta es de origen radical el que en algún momento llegó a sonar con mucha fuerza, sólo por su cercanía con el presidente Macri: Luis Miguel Etchevehere. Pero algunos motivos por los que el ministro de Agroindustria fue noticia –como el vergonzoso reclamo de dinero a la Sociedad Rural- no han hecho más que aumentar la mala imagen que ya poseía en la provincia. De cualquier modo, Etchevehere ha dicho recientemente que no descarta jugar. Pero dentro de Cambiemos no posee un partido o grupo que lo sostenga para un armado político.

Queda sólo Gustavo Hein, a quien alguien contó como postulante ante la consulta de algún periodista porteño puesto a la difícil tarea de trazar un panorama de candidaturas en el interior del país.
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El intendente de Basavilbaso y presidente de PRO es un principiante al lado de los nombres antes mencionados. También lo era De Angeli en 2013, pero Hein es un absoluto desconocido para el conjunto del electorado entrerriano. De cualquier modo, es el único dirigente del PRO al frente de una intendencia en Entre Ríos.

La candidatura de Frigerio

En este panorama, vuelve a hablarse de una candidatura del propio Frigerio. Sobre todo si se confirma el adelantamiento de las elecciones provinciales, que implicaría un mano a mano con Bordet –el político de mejor imagen en la provincia-, sin el arrastre que produciría Macri en una elección simultánea.

Si se adelantan las elecciones provinciales y el PJ va con Bordet en la provincia y Bahl en Paraná, y no juega Frigerio, hasta los más optimistas dirigentes de Cambiemos reconocen que sería una elección peleada.

Los frigeristas ven en el ministro condiciones “objetivas” que lo presentan como “el mejor candidato para los entrerrianos”, por su relación con el gobierno nacional, por su conocimiento de la política, la economía, el manejo del estado. Pero no saben responder si jugará. “Llegado el momento, Macri se lo va a pedir, porque Cambiemos necesita ganar provincias”, se ilusionan.

Y no creen ni por un momento en la hipótesis que quita el sueño a varios radicales y peronistas: que van a poner un candidato radical para que pierda, como parte de un velado acuerdo de Macri con Bordet para que termine de ordenar las cuentas públicas, haga de Entre Ríos una provincia más atractiva para gobernar y de paso divida al peronismo.

Argumentan que el costo de una jugada semejante sería muy alto para Macri: perder en una provincia donde dos años antes había ganado con el 53% operaría como una luz amarilla para las elecciones provinciales que sigan en el calendario electoral del año que viene y para su propio intento de reelección en octubre. No podría hacerse el distraído (como si podría en una elección simultánea) y no venir lo suficiente a hacer campaña a Entre Ríos. Mucho menos Frigerio. No podrían echarle la culpa al candidato radical y la síntesis de lo ocurrido sería que Bordet le ganó a Macri, explican.

Fuente: Página Política

Claves

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