Una vez finalizado el partido de Argentina, solo pasaron un par de horas y al correo de las redacciones llegaron dos comunicados casi en simultáneo. Uno daba cuenta de la negativa del bloque de senadores de Cambiemos a tratar la reforma política para la próxima elección. El otro contaba un encuentro de Gustavo Bordet con el presidente de la bancada oficialista en Diputados, Juan Navarro, apoyando el proyecto que impulsa el Ejecutivo.

La primera lectura que hay que hacer: la reforma es el tema excluyente que vuelve a la agenda.

La iniciativa ofrece la posibilidad de que los sectores internos de una fuerza integren su nómina a partir del sistema D’Hondt, la implementación de la Boleta Única Papel (BUP) y plantea la equidad de género.

El argumento que se escucha para no avanzar es que no es momento de abordar un proyecto por la cercanía del proceso electoral. El año pasado no pudo haber sido porque se votó, el que viene también se vota. ¿Pudo, entonces, haberse hecho en el 2016? Raro, fue el inicio de un mandato como para andar incursionando en cuestiones electorales. Da la sensación que hay una coincidencia implícita de varios sectores políticos sin importar el color para que siga vigente la denostada Ley Castrillón. ¿Es una sensación o una certeza? La norma desalienta la confrontación interna. Un funcionario del gobierno provincial lo resumió sin vueltas ante la consulta de Página Política: “Acá todos quieren que siga la cosa como está”. Y agregó: “Es más fácil sentarte a negociar que dar una pelea en el territorio”.

Sergio Urribarri es el único opositor en el oficialismo. Amagó con la formación de un partido para representar al kirchnerismo. Fue durante la intervención del PJ nacional. También es de los que ha puesto reparos al proyecto presentado y dejó trascender que se están estudiando alternativas. De todas maneras lo que más primó fue el silencio y dejar correr el tiempo. El candidato de ese espacio que aparece es Julio Solanas, la primera víctima de la Ley Castrillón al jugar por afuera de la estructura. ¿Otra vez encabezará Solanas un proyecto para quedarse afuera?

En el gobierno provincial no creen que el presidente de la Cámara de Diputados sea la referencia K aunque, guste o no, es el hombre con quienes se referencias los kirchneristas en el ámbito nacional. En Casa Gris tienen encuestas y analizan escenarios. Entrecruzan números y entienden que en un enfrentamiento mano a mano entre Bordet y Urribarri el gobernador sumaría independientes. El ex mandatario ha sido el blanco de la oposición en las elecciones pasadas a raíz de las causas de corrupción que pesan sobre sus espaldas. Para peor, posiblemente el año que viene lo tendrá en el banquillo.

La idea del gobierno nacional de poner a Cristina Kirchner otra vez en el ring está escrita en los diarios de este domingo. Es una de las pocas herramientas de marketing que le queda a Mauricio Macri ante el escenario hostil que los asfixia.

Bordet, en cambio, no tiene que hacerse cargo del descalabro de la economía, plomada que recae sobre el Presidente, para seguir surfeando la crisis. El peor momento de Macri coincide con un buen momento del gobernador según los trabajos de opinión pública. En Entre Ríos el caso del narcotráfico complica aún más las chances de Cambiemos. Con o sin reforma política, en el Gobierno sienten tener todo bajo control.
Fuente: Página Política

Claves

2019 Reforma política Bordet Urribarri

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