Por Pablo Canali

La lógica del ser humano es ir evolucionando en ideas, herramientas y acciones para resolver los problemas y conflictos que vayan apareciendo en la cotidianeidad.

Hemos resuelto hace muchos años que nuestro sistema de gobierno sea Democrático, Republicano y Federal y en base a la primera característica, se determinó que con regularidad el pueblo asista a las urnas a elegir a sus representantes para gobernar.

A lo largo de la historia hubo cambios profundos y otros no tanto en el sistema electoral. El voto secreto y universal y el derecho del voto femenino son sin dudas dos de los mayores aportes.

Con la evolución de la sociedad, resulta imperioso hoy revisar las bases de nuestro sistema electoral, pues tal como lo he escrito en otras oportunidades, el mismo debe inspirar confianza, transparencia, agilidad, previsibilidad y seguridad. Debe garantizar que la voluntad del votante se vea plasmada en la urna, en otras palabras, que lo que quiso votar sea lo que efectivamente votó y no sea producto de la confusión.

En concreto, ¿qué debería abordar una nueva reforma electoral y política?

En mi opinión, y entre otras cosas, existen cosas que la nueva legislación debe asegurar:

a) En primer lugar definir fecha cierta para todas las elecciones, de manera que la misma no resulte un instrumento discrecional utilizable en base a la coyuntura política.

b) La migración a otro sistema que reemplace la boleta sábana, particularmente prefiero la Boleta Única Papel tal como lo tiene la provincia de Santa Fe.

c) Mayores controles en el financiamiento de los Partidos Políticos. Transparencia en la procedencia de los fondos utilizados e igualdad en los aportes del Estado (hoy los partidos vecinales a diferencia de los demás, no reciben ningún aporte).

d) Modernizar la Ley de Partidos Políticos. Su adecuación a la Constitución del 2008. Estipular la posibilidad de alianzas departamentales.

De los puntos anteriores voy a detenerme en lo mas palpable para nuestros vecinos, la implementación de la BUP. Habría una boleta por cargo (por ejemplo Gobernador, Diputados, Senador, Intendente, Concejales) en la que estarían enmarcados todos los candidatos que se postulan a ese cargo, esto pone límites ciertos al arrastre (por mayor popularidad o mejor imagen) de un candidato hacia a otro y simplifica enormemente al votante el procedimiento para poder elegir candidatos de diferentes partidos para diferentes cargos.

Como la boleta al votante se la provee el Presidente de Mesa, se eliminaría la detestable práctica del “robo de boletas” en el cuarto oscuro.

Entre Ríos necesita un “sistema político y electoral” previsible, serio, confiable, sin lugar a la doble interpretación. No debe reparar en lo complejo o costoso que resultaría tener su propio cronograma de elecciones si acaso eso es lo mejor para los votantes. Las decisiones a tomar seguramente implicarán romper con muchas situaciones de confort de dirigentes que no han logrado adaptarse a los nuevos tiempos, pero la sociedad lo merece, porque espera que quienes debemos decidir por ellos, lo hagamos pensado en el bien de las mayorías y en el largo plazo.
Fuente: Página Política

Claves

OPINIÓN Reforma política

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